23/1/10

Utopías de derecha

La utopía es, como ya la definió Thomas molnar, "herejía perenne". El marxismo, que arrasó incluso en nuestro país, fue fuertemente utópico. El deseo de implantar la quimera aquí en la tierra ya pasó, al menos de ese modo. En realidad, el marxismo se metamorfoseó como rana astuta que es en el actual ensamblaje de ideologías.
Pero, quiero referirme a las utopías de derecha, es decir, a aquellos que en Argentina han querido implementar el Hispanocatolicismo, las Liturgias Orientales o las liturgias tradicionales, la sacralización de algunos autores estelares -como Castellani-, aquellos que han creído que aquí estaba la esperanza ante la Europa apóstata; Todos sus cultores son excelentes personas, intelectualmente sobresalientes pero sueñan con realidades que no existen, como los utópicos marxistas. Lo que existe y perdura es este país de mierda que vos y yo tenemos que sufrir todos los días. Si la Utopía sirve para respirar, para refugiarse en medio de la desgracia, pues cada cual se la termina fabricando. Pero, eso no va a regir nuestra Patria, sino nuestras existencias individuales o grupales -la utopía de derecha crece en pequeños grupos- que con ella, se alentarán.

Estos utópicos no han comprendido lo que es la chatura criolla, ínsita a nuestra condición argentina. Todo es rebajado, degradado, abajado. Cual es el riesgo , oh utópicos de la destra, que llegue el momento en el cual choquemos con la realidad dura, y veamos que aquella utopía amada durante años no sirve ya para nada, es decir para arreglar la realidad.
Por supuesto, que esa Utopía para nosotros era la verdad suma, pero si no encaja con la realidad, no la forcemos como hacen siempre los ideólogos. Reconozcamos el fracaso en todo caso y que quede lo único que se pone al margen de todo esquema utópico, es decir , la fe, la esperanza y la caridad.
En algunos utópicos, amigos muy entrañables, falta justamente eso, la caridad. La Utopía acuñada con tanto esmero termina siendo un peligroso caparazón donde me aislo de la realidad, y si alguien lo toca, arde Troya.
Yo también fui durante décadas un gran Utópico, la realidad me destruyó un mundillo donde respiraba feliz, donde me oxigenaba a mis anchas. Ahora, sin la Utopía, me queda sólo Dios, hubiera empezado por allí y no me habría equivocado.
O quizá, el Señor permita forjarse estos mundos maravillosos, bien cimentados en la Escritura y la Tradición, para sobrevivir en medio de la jungla darwiniana.
Como fuera vayamos al meollo de hoy. LA UTOPIA DE DERECHA EXISTE.
Si qlguno sostiene que la la Utopía así descrita salva al mundo ya es otro cantar.
Este tema se complementa con otro que desarrollé -Esoterismo- que lo podés encontrar rápido en la etiqueta "Teológicas".

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