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17/1/10

El Seminario de Ezcurra. Personajes.



Notable fue Carlos Biestro por su solvencia académica, por la frecuentación de textos en lenguas diversas pero siempre ligada a la realidad que vivíamos dada su familiaridad con Castellani. La prolijidad, el orden y la puntualidad no eran su fuerte, pero ciertamente decía cosas que eran un gusto oír. Ciertamente era un pensador agudo y original. Hacia el final del Seminario de Ezcurra, se castellanizó demasiado, pasó a ver todas las cosas "sub specie castellanitatis".
Ramiro Sáenz hacía un gran aporte desde la espiritualidad que fervorosamente difundía y poseía un espíritu apostólico incansable.
Por qué será que las crónicas sanrafaelinas casi no mencionan a Kruk, cuando todo lo que se hizo fue gracias a su bendición. Semanalmente iba al Seminario a hablar con Ezcurra, quien era su interlocutor. Kruk era un hombre de pocas palabras, más bien taciturno, pero de convicciones profundas.
Alfredo Sáenz dio todo su apoyo al Seminario de Ezcurra, no vivió en él, pero lo difundía y de endía a lo largo y ancho del país. Tal Seminario era más en su mente que en la realidad. Me refiero a que la grandeza de visión de Sáenz muchas veces no estaba presente en los seminaristas, que en muchos casos tenían una mirada más pueblerina y comarcana de la cosa. Sáenz se jugó por el Seminario de Ezcurra y fue su gran apoyo externo.
El Seminario de Ezcurra existió, duró casi diez años, desde su llegada a San Rafael hasta su muerte, el 26-05-93. Siguió siendo su alma incluso cuando dejó el rectorado.



El Seminario de Ezcurra. Ambiente.


Me refiero al político y eclesial. El primero está signado por el 3 de diciembre, por el clima pre- y post- 3 de diciembre. Esta es una fecha importante para registrar en nuestra historia Patria, porque con ella hay algo que cambió, o mejor, a partir de ella, hay algo que ya no se puede cambiar, y es el rumbo de la Nación. El Seminario de Ezcurra se hizo bajo la convicción de que el país tenía salvación, y de que ésta estaba en nuestras manos, o bien, en manos de personas que nosotros conocíamos. Había una fuerte impronta militarista y nacionalista, el Seminario formaba parte de la gran corriente del Nacionalismo Católico Argentino sin duda alguna. Todos sus autores estaban presentes, y eran leídos y comentados.

La historia entera de nuestra Patria habría sido distinta si la Democracia que advino en el 83 hubiese quedado, como se quería, severamente limitada, y si se promovía desde lo eclesiástico al eje Paraná- San Rafael, que había nacido bajo la protección de Tortolo.

Pero, la derrota fue fulminante en lo político, y también en lo eclesiástico. Aquí, centro la maniobra en Karlic, ya que desbarató la obra de Paraná por un lado y la perseguiría luego en San Rafael llegando a una tensión como pocas veces se vio. Algunos dirán que aquellos hilos eran manejados por Primatesta y tienen razón. Él se encargó de proveer de Obispo de San Rafael en sólo dos meses al morir León Kruk, pero con Jesús Roldán, la cosa marchaba, lento pero marchaba, cuando el dossier San Rafael fue manejado por el Gran Hermano, allí la cosa se puso fulera.

Pero, hay otro aspecto. Entonces, era impensable la actual reforma benedictina y se vivía en la espectacularidad polaca, que ingresando a la Sinagoga romana, o en Asís, nos dejaba perplejos y boquiabiertos. Entonces, San Rafael era la Tradición en el país, en medio de vendavales sin cuento. Al menos eso se creía; hoy, bajo otra luz, sobre todo la litúrgica, patrística y teológica de Ioseph vemos los límites que había. Hoy rige la Iglesia un papa inteligente, lo lee un seminarista y ya sabe por dónde va la cosa, le digan lo que le digan en su respectivo semiasnario. En aquel momento, todo lo llenaba el rutilante polaco, y el pobre seminarista no entendía porqué cundía la herejía.

En breve, otra cosa habría sido si se juntaban Tortolo- Seineldín por simplificar. Pero la juntas que marcaron el rumbo fueron otras, ya sea Alfonsín- Laguna, o las que siguieron, incluso la actual, aunque estén enfrentados.

El Seminario de Ezcurra tenía visión geopolítica y se insertaba en la Gran Tradición del país, sobrevivió al 3 de diciembre gracias a la certera distinción del Padre Alberto entre Nacionalismo y Religión de la que ya hablamos.

10/1/10

El Seminario de Ezcurra


Resulta que viajando por el sur recordé el Seminario de Ezcurra, de San Rafael por supuesto. Ese Seminario existió y el Padre Alberto fue su cabeza, su alma y su corazón. A medida que pasa el tiempo su figura se agiganta, mientras que otras se empequeñecen, quizás.

Qué capacidad la suya para estar al frente, con auténtica autoridad, mandaba estando, simplemente viendo ya reinaba, delante de él muchas cosas no se hacían ni decían. Qué capacidad en ronda de seminaristas pueblerinos, de contar infinitas anécdotas, e infinitos cuentos de todas las provincias.

Qué conciencia la suya de formar Sacerdotes de Jesucristo y nada más. Tantos seminaristas allí no podrían permanecer, y él lo sabía. No manipuló las conciencias, no presionó a las almas, era una guía clara, objetiva y desinteresada.

No mezcló política con religión, o más precisamente Nacionalismo con Catolicismo, aunque su amor genuino por la Patria y su historia genuina eran palpables. Quizá por su pasado político intenso pudo distinguir ambas cosas sobre todo ante seminaristas, que de suyo son entusiastas y proclives a pasarse de rosca.

Su palabra en las grabaciones es un hermoso recuerdo, pero pierde fuerza en relación a lo que se escuchó entonces en vivo y directo. recuerdo cuando en un verano sanrafaelino dijo"no somos los últimos defensores de las ruinas de Berlín", "no somos los últimos del ayer, sino los primeros del mañana". Esas palabras quedaron grabadas en el corazón, nunca la vi escritas, ni las escuché de una grabación, pero allí está lo que él estaba formando.

Que hombre criterioso por Dios, ante aquellos que anatematizaban la guitarra en la Liturgia, él era más cauto, menos apasionado, en cuanto a que en algunas ceremonias habría que bancársela. Pero siempre hacía la observación serena e iluminadora, diciendo: " la guitarra es el instrumento litúrgico de la religión del hombre".

Fue clara cabeza del clero y del seminario, no estaba a su alcance encauzar semejante cantidad de seminaristas. Cuando existía el seminario de Ezcurra, llegaron a pasar por allí 200 jóvenes todas las mañanas para las clases (incluidos los de la Congre). Él no era exitista con los números, "somos muchos" y no decía más.

En otra entrada recordaré el ambiente eclesial y político que entones se vivía, para entender mejor aquel seminario. Ambiente que hoy ha cambiado enormemente, es otro, mejor en lo eclesial y mucho peor en lo político. Cuando digo eclesial, digo eclesial-romano por supuesto.

29/12/09

Seminario de Hobbes

Vuelvo a evocar a este grande, Alberto Ezcurra Uriburu. Tuvo mucho que ver con San Rafael. Él fue quien provocó el éxodo de Paraná. Estuvo al margen de las pequeñeces que fueron gigantes en otros. El tiempo cada vez más le da la razón en sus juicios prudenciales expresados con sencillez y timidez quizá, contrastando -sin duda- con las verdades eternas que proclamaba con voz de trueno. Aquella no fue una mala iniciativa, faltó sí la terminativa. Del Seminario de la Ortodoxia colgaron dos rectores, eso es para que hagamos más penitencia. Ambos sin duda tuvieron graves problemas personales. Solía decir un Obispo argentino ante cada colgada de un cura: "El que esté de pié cuide de no caer", citando claro a San Pablo. Lo mismo digo. Terminando el año vuelvo a evocarte amado Padre, y desde la Gloria dános a nosotros seguir tu ejemplo desinteresado por Dios y por la Patria. Mi Patria amada se ha convertido en un país de mierda, pero este país de mierda es mi Patria amada. Y tú nos enseñaste a amarka profundamente, quizás como pocos curas podían hacerlo, porque tú viviste intensamente su historia, y ya por tu noble linaje estabas ligado a lo mejor de nuestra historia. Hobbes llegó después de Ezcurra. APRECIE EL SEMINARIO DE EZCURRA, NO EL DE HOBBES.

15/6/08

Alberto Ezcurra Uriburu

Hoy te evoco amado Padre, porque fuiste uno de los Sacerdotes insignes de nuestra Patria, cómo nos ayudaría tu presencia en estos momentos. Uno de los dones que Dios me dio y siempre se lo agradeceré fue haberte conocido. De todos aquellos que pasaron por San Rafael de los que el Wanderer dio cuenta en su esotérico Blog, tú fuiste sin lugar a dudas el más grande; Ecuánime en medio de las peleas, con palabras y consejos siempre iluminadores, una presencia que era respetada por todos, indiscutida, un humor propio como no lo vi jamás en otra persona. Humor unido siempre a tu saber teológico fuera de lo común.
Tu grandeza te impedía usar la Iglesia o tu poder sacerdotal para mezquindades y egoismos. Inculcaste a todos los que pasaron por allí que lo importante era el Sacerdocio, no encandilándose con ninguna otra cosa que se viera en la faz humana de la Santa Iglesia. Qué presencia la tuya, qué palabra la tuya. Qué grandeza la tuya y cuánto contrasta con la chatura actual, con la mediocridad intelectual, moral y espiritual imperantes.
Es cierto, nuestro país no promueve a sus hombres grandes. Habrías merecido por tus afanes y desvelos un Arzobispado. De tu parte nunca te interesó trepar y advertiste certeramente de los "trepenses" a la vez que los ironizabas con el traste del mono.Dice San Pablo en la Epístola a los Hebreos: "Acordáos de aquellos superiores vuestros que os expusieron el mensaje de la fe. Reflexionando sobre el desenlace de su vida imitad su fe." Siempre te recordaré como muchos en quienes dejaste un recuerdo indeleble. En tí se cumple otro texto de la Escritura: "El recuerdo del justo será perpetuo".


Padre Alberto Ezcurra Uriburu.......Presente.