Hoy hace treinta y siete años que partiste al cielo. Cómo no recordar a este hombre de Dios, a este santo que vivió en Tucumán durante un cuarto de siglo. Sacerdote de Cristo, modelo de religioso, dominico ejemplar, que le tocó vivir una época de veras complicada, donde todo u mundo existente se subvertía de arriba abajo. Él fue de Dios y dejó un testimonio y una huella de veras profunda en su provincia de adopción donde hasta el día de hoy su persona y palabra es recordada por un grupo de hijos y discípulos. Cuánta falta hace que el clero viva en la luz de la vida de gracia y se deje transfigurar por los dones que vienen de lo alto.Hermosa coincidencia, en este segundo domingo de Cuaresma, en que meditamos la Transfiguración del Señor, evocamos a su vez, a un santo varón que se dejó transfigurar por el Padre de las luces y por el Verbo que disipa toda tiniebla.
