18/10/08

Destrucción de las familias

Quién me puede negar este hecho palmario que se registra ante nuestros atónitos ojos. Las familias están siendo pulverizadas, liquidadas, destrozadas. Muchos dirán: "y bueno es fruto de la mala doctrina", sí, pero hay muchos que procedieron de buenos hogares y sus familias volaron por los aires. Tal destrucción se da en un abanico muy grande de familias. Algunas que durante mucho tiempo se salvaron, de repente algo pasa, por ejemplo la nena queda embarazada... a propósito de ésto el otro día me comentaron de un nacimiento espúreo, es decir de una que dio a luz sin estar casada como Dios manda. No me asombré - mayormente del hecho- sino que me pregunté inmediatamente cuántos son los casos proporcionales de los que no nacen porque son abortados.
Sin duda que todas las novedades familiares influyen sobre los particulares y los condicionan, pero jamás lo determinan, siempre está la posibilidad de salvar lo salvable, de hacer lo que se pueda.

En medio de esta debacle pavorosa, me saco el sombrero no ante las familias liberales u oportunistas que quizás se mantengan... sino ante aquellos matrimonios que pudieron transmitir a sus hijos la Fe Católica y el buen ejemplo que llevó a éstos a formar con convicción sus propias familias. Si el mundo tiene siglos por delante - no sea que se nos adelante Juliano Felsenburg- los católicos han de aportar muchas familias, que obviamente se han de refugiar en la Buena Liturgia , ya que la Contraiglesia todo lo licúa y todo lo comprende.

Volviendo al negativo punto inicial. La familia es siempre apoyo, si falta, el "sujeto", el "individuo" tambalea, sea que fracase el matrimonio de los padres o de los abuelos, sea que se vengan a pique los matrimonios de los propios hermanos, sea que los chicos cometan travesurar y vengan hijos "espúreos" al mundo.

Pero como dice el Salmo: "Aunque tu padre y tu madre te abandonen yo no te abandonaré."

Y a pesar de la debacle natural es posible hallar un apoyo sobrenatural donde seguir luchando.
Encomiendo a todos a la Sagrada Familia.

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