
Resulta que viajando por el sur recordé el Seminario de Ezcurra, de San Rafael por supuesto. Ese Seminario existió y el Padre Alberto fue su cabeza, su alma y su corazón. A medida que pasa el tiempo su figura se agiganta, mientras que otras se empequeñecen, quizás.
Qué capacidad la suya para estar al frente, con auténtica autoridad, mandaba estando, simplemente viendo ya reinaba, delante de él muchas cosas no se hacían ni decían. Qué capacidad en ronda de seminaristas pueblerinos, de contar infinitas anécdotas, e infinitos cuentos de todas las provincias.
Qué conciencia la suya de formar Sacerdotes de Jesucristo y nada más. Tantos seminaristas allí no podrían permanecer, y él lo sabía. No manipuló las conciencias, no presionó a las almas, era una guía clara, objetiva y desinteresada.
No mezcló política con religión, o más precisamente Nacionalismo con Catolicismo, aunque su amor genuino por la Patria y su historia genuina eran palpables. Quizá por su pasado político intenso pudo distinguir ambas cosas sobre todo ante seminaristas, que de suyo son entusiastas y proclives a pasarse de rosca.
Su palabra en las grabaciones es un hermoso recuerdo, pero pierde fuerza en relación a lo que se escuchó entonces en vivo y directo. recuerdo cuando en un verano sanrafaelino dijo"no somos los últimos defensores de las ruinas de Berlín", "no somos los últimos del ayer, sino los primeros del mañana". Esas palabras quedaron grabadas en el corazón, nunca la vi escritas, ni las escuché de una grabación, pero allí está lo que él estaba formando.
Que hombre criterioso por Dios, ante aquellos que anatematizaban la guitarra en la Liturgia, él era más cauto, menos apasionado, en cuanto a que en algunas ceremonias habría que bancársela. Pero siempre hacía la observación serena e iluminadora, diciendo: " la guitarra es el instrumento litúrgico de la religión del hombre".
Fue clara cabeza del clero y del seminario, no estaba a su alcance encauzar semejante cantidad de seminaristas. Cuando existía el seminario de Ezcurra, llegaron a pasar por allí 200 jóvenes todas las mañanas para las clases (incluidos los de la Congre). Él no era exitista con los números, "somos muchos" y no decía más.
En otra entrada recordaré el ambiente eclesial y político que entones se vivía, para entender mejor aquel seminario. Ambiente que hoy ha cambiado enormemente, es otro, mejor en lo eclesial y mucho peor en lo político. Cuando digo eclesial, digo eclesial-romano por supuesto.