Los jóvenes poetas comenzaron a largar sus poemas al aire, al comienzo con cierto temor y luego fueron ganando en confianza, al punto de expresarse sentidamente, con una inmensa identificación con aquello que declamaban. Notable esta inspiración poética y el valor de mostrarse como poetas en en seno de una sociedad que los desprecia; a su vez, es antigua la relación del hombre con la poesía y estos jóvenes se insertaron así en una antiquísima tradición.Pero, son poetas post-modernos. Revisten el acto de pudor más sublime de los que se aman con los vocablos más lascivos que en la lengua se puedan encontrar. Aunque representan una época que se ha desligado de Dios no pueden dejar de sumergirse en el tema teológico, aunque invertidamente ( cf con el pensamiento de Hegel).Me gustaría leer los poemas que oí apasionadamente recitar para rastrear otras alusiones inteligentes, que reflejan que en el Tukumán que ocasionalmente visité, aún hay gente que piensa y siente poéticamente. Reflejan la cultura nuestra, podrida en su médula, que da las espaldas al Dios verdadero y reviste al coito animal de misticismo oriental. Aunque la temática era más variada y rica, la cosa anduvo por allí.

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